
Como cada septiembre, la Virgen de la Antigua ha procesionado por las calles del Barrio Bajo de Aguilar, poniendo el colofón a los cultos que le dedican sus cofrades y devotos con motivo de la festividad del Dulce Nombre de María.
Se trata de una tradición que tiene su origen en los años centrales del siglo XVI, y que, tras numerosos avatares, ha logrado perdurar hasta nuestros días.
Este año, la procesión ha tenido un carácter muy especial, ya que la hermandad celebra el centenario de su fundación. Para conmemorar esta efeméride, se ha instalado en la calle Santa Brígida un retablo cerámico de la Virgen, que fue descubierto y bendecido durante el recorrido procesional. Se trata de una obra de Ricardo Llamas León.
Como parte del programa de actos, durante todo el fin de semana se ha venido celebrando en el “LLanito del Hospital” la tradicional Veladilla, que concluirá mañana domingo con diversas actividades para vecinos y visitantes y el besamanos a la Virgen.






