
Una sola fotografía puede ser un portal al pasado. Así sucede con una imagen que nos transporta directamente a los años sesenta y a los primeros alumnos del instituto de Aguilar. Los rostros jóvenes nos hablan de una época en la que estudiar era un privilegio y la educación comenzaba a abrir horizontes en nuestro pueblo.
Esa instantánea no solo captura la apariencia de los estudiantes, sino también el espíritu de la época: la curiosidad por aprender, la disciplina en las aulas y la emoción de formar parte de las primeras promociones de un instituto que, con el tiempo, se convertiría en un referente educativo de la comarca.



