
Hay imágenes que no necesitan textos para identificar lo que los ojos ven. Basta con una mirada para comprender que lo que se presenta ante nosotros y trasciende a cualquier explicación. Porque el tiempo aparece detenido y son momentos que no se describen: se sienten.
La esencia de la Semana Santa de Aguilar no se encuentra únicamente en la riqueza artística de sus imágenes o en la perfección de sus cortejos, sino en esos instantes que emocionan sin necesidad de palabras y solo el corazón sabe interpretar.
No todo necesita ser explicado, algunas imágenes son una mirada al pasado que nunca cambiará, instantes vividos que se refrendan cada mañana de Viernes Santo en las hileras de devotos que alumbran a Jesús Nazareno.



