Nuevamente la meteorología marcó el desarrollo de la noche cofrade, en un día en el que la protagonizaban las dos cofradías del Carmen, Jesús Caído y Virgen de la Paz, cuyas Juntas de Gobierno debieron lidiar con la incertidumbre y presión que supone el decidir la salida o no de la cofradía cuando la climatología no es todo lo benigna que sería deseable.
En esta ocasión, la resolución adoptada fue diferente en cada cofradía, ya que mientras Jesús Caído decidió no salir, la Paz optó, ante el margen que les daban las previsiones, por realizar la salida acortando el recorrido. Como era de esperar, estas decisiones fueron recibidas con diversidad de opiniones, ya que mientras unos consideraban que debían haber salido las dos cofradías, otros opinaban lo contrario.
A las 9,30 de la noche, y con una plaza del Carmen y calles adyacentes repletas de gente expectantes por la anunciada salida de la Virgen, se produjo el prodigio, y la cuadrilla de hermanos costaleros de la Paz, veían alcanzado el sueño por el que tanto habían trabajado, sufrido y sudado, duramente largos meses. Con las notas del Himno de Andalucía, ponían en la calle el blanco palio de su Titular, que fue recibido por un atronador aplauso, en el que se aunaba el reconocimiento al esfuerzo realizado por la cuadrilla y el agradecimiento a la valentía de la junta de Gobierno, por apostar por el costal para llevar a su Virgen por las calles de Aguilar, y como no, asumir el riesgo de la salida en una noche complicada.
Por su parte la cofradía del Caído decidió, tras la salida de la Virgen, sacar el trono a la Plaza del Carmen donde la banda de cornetas y tambores del Maestro Valero , interpretó varias marchas, procediendo posteriormente a recogerlo nuevamente en el templo, acto que no contó con el beneplácito de muchos cofrades en general, y del Caído en particular, resignados ante la decisión tomada por la Junta de Gobierno de no salir, pero que no justificaban de ningua manera el que se sacase el trono a la calle para que le tocase la Banda cuando lo podía hacer perfectamente dentro del templo.
Finalmente el tiempo regaló una espléndida noche en la que la buena temperatura y la total carencia de aire permitió que la candelería de la Virgen permaneciese encendida durante todo el recorrido, que se alargó durante más de tres horas, en las que la Virgen de la Paz brilló con luz propia en las magníficas chicotas que consumaron la cuadrilla de costaleros, quienes desde el anonimato de las trabajaderas, como debe ser, hicieron protagonista a su Virgen, y con Ella, ellos protagonizaron la noche del Miércoles Santo en Aguilar.





