El mejor maridaje que pueden tener los vinos de nuestra tierra es sin duda su deguste al compás de los cantes grandes. Por eso, en la noche de ayer sábado, el vino y el flamenco se dieron la mano en un espectáculo que emocionó a los aficionados que llenaron la Peña Curro Malena, convocados por Semavín 2014.
Arte grande en las guitarras, al son del cante añejo, y con las filigranas de una artista que elevó con su maestría la grandeza del baile. Todo fue perfecto en una noche en la que los centenarios duendes adormecidos en las rendijas de la cúpula abovedada que cobija la Peña despertaron con la esencia del cante y la repartieron entre el joven elenco de artista que llenaron de hechizo y magia la noche.
Cantaores, guitarristas, y bailadora, lograron el primer premio del XII Certamen de Jóvenes Flamencos, e hicieron honor a la distinción, ya que demostraron con creces una destreza propia de los maestros consagrados. En tan excelso ambiente, sólo el mejor vino de la tierra podía rivalizar con el buen sabor de boca que dejaron los artistas. Y a fe que se bebió con mesura tan exquisito elixir, ese que dicen que tomaban los dioses del Olimpo.





