Los años sesenta fueron una época de transformación, que trajo consigo el cambio de paradigma del pensamiento, la ruptura con los viejos valores y la creación de nuevos movimientos musicales, artísticos y constructivos.
Puede afirmarse que durante la década de los años sesenta del pasado siglo reinó la palanqueta, y que durante esa etapa del tardo franquismo se ejerció la especulación urbana sin trabas importantes, como demuestran los resultados devastadores en la arquitectura heredada de siglos anteriores. Un panorama que desgraciadamente se ha proyectado hasta nuestros días, y que ha reducido a mínimos los edificios o elementos patrimoniales del pueblo.
En ese proceso se encuadra el que a principios de los años setenta se desmontase completamente la popular Fuente Nueva, por considerarla un estorbo en el trazado urbano de la calle Ancha. Su agua se desvió hacia el comienzo del camino del Pozo donde, en su margen derecha, se construyó otra fuente que ya también ha desaparecido con la urbanización de esta zona. El agua se encuentra prácticamente perdida, ya que la conducción está interrumpida en varios puntos desde su origen.
En esta espectacular fotografía, tomada pocos años antes de su desaparición, la podemos contemplar con toda su belleza y monumentalidad, y manteniendo aun el uso primitivo de abastecimiento a la población y abrevadero de ganado. Actualmente se ha reconstruido la fuente en el lugar original y con el aspecto antiguo, pero sin respetar los materiales primitivos y con una función exclusivamente estética.




