
Es ya costumbre, desde que estamos gobernando, que el día de Andalucía se reconozca a personas o colectivos a los que destacar.
En esta ocasión y dada la cercanía del día internacional de la mujer, que se celebra el 8 de marzo, creemos necesario poner el foco y reconocer a “la mujer” como símbolo de un pilar familiar, social y económico que difícilmente encuentra eco en un mundo patriarcal y capitalista en el que vales por lo que ganas.
Es una deuda de todos nosotros destacar a nuestras abuelas o a nuestras madres, cuando su función esencial era la de parir, amamantar, criar, cuidar, consolar, educar, abrazar, disciplinar, albergar, defender, desesperarse, romperse, curar sus heridas y sobreponerse como grandes heroínas de lo íntimo y lo privado. Pero también como grandes trabajadoras capaces de compaginar su vida familiar y laboral asumiendo el doble de esfuerzo porque se creían en la obligación de cubrir todas las expectativas que como mujeres hemos mamado.
Por todas las que fueron grandes sostenedoras de la vida de sus familias
Por las que ahorraron al sistema el coste del cuidado, la limpieza, la educación de su entorno
Por las que guardaron sus ansias de saber y aprender para cuando los demás no las necesitaran y copan la mayoría de las actividades que se organizan.
Por las que han roto estereotipos y nos han abierto las puertas para reivindicar la igualdad de oportunidades
Por las que se organizan y crean asociaciones en defensa de causas justas
Por las que nunca se resignan.
Este azulejo que hoy quedará para el recuerdo, es para ellas.




