
“El Llano” ha sido siempre un oasis de felicidad para las generaciones de aguilarenses que han disfrutado de este emblemático lugar a lo largo de los más de cien años transcurridos desde que se inauguró como Paseo de las Coronadas. Tiempo en el transcurso del cual ha sufrido varias reformas que lo han configurado con la impronta ornamental y artística con que ha llegado a nuestros días. .
Desde que se allanó y unificó por primera vez el solar del antiguo convento de las clarisas de Aguilar para acoger los jardines del nuevo paseo, este espacio ha constituido un referente urbano para el esparcimiento de la población y también la socialización, ya que a él acudían y acuden a diario muchos vecinos de la localidad.
Testimonio gráfico de ello es esta bonita instantánea capturada en los años centrales del pasado siglo XX, de un grupo de amigos tomando el vino en una de las mesas que colocaban en el paseo los bares o establecimientos hosteleros cercanos.



