Pregón cargado de vivencias

La iglesia de la Veracruz acogió en la tarde del sábado 9 de junio el tradicional pregón de Romería, acto que precede a la cena de romeros que se celebra en el Santuario como  pórtico a la popular fiesta mariana que protagoniza la Virgen de los Remedios.

 En su XXXI edición, el pregón del 2012 ha estado a cargo del veterano cofrade y romero Francisco Javier Varo Pavón,  quien fue invitado al atril por su hija Gema Varo, tras abrir el solemne acto el hermano mayor de la cofradía, Manuel Jiménez. Los sones del tamboril y la flauta precedieron y envolvieron una celebración protagonizada en todo momento por la imagen de la Virgen de los Remedios, ataviada ya con el traje de pastora, con el que se traslada cada año hasta el paraje de la Fuente de don Marcelo para la celebración romera.

Dedicó Javier Varo los primeros tramos del pregón a glosar el sentido y vivencias de una Hermandad, y emplazó sus ancestros devocionales a la Virgen de los Remedios en la lejana niñez, vivida en los aledaños de la ermita de la Veracruz, al haber nacido, y haberse criado el pregonero, en la calle Ancha, eje geográfico del barrio de la  Cruz.

Las vivencias atesoradas por uno de los fundadores de la Romería, honor del que es portador el propio pregonero, fueron la base de su disertación dedicada a resaltar el enriquecimiento y  contribución que hacen las Hermandades Romeras a esta celebración, y a la vez, le sirvió para ilustrar con la palabra los sentimientos que el propio pregonero derrama cada año desde que la Virgen cruza el dintel de la iglesia de la Veracruz para iniciar el Camino, hasta que la última carroza se recoge en la noche del domingo poniendo así fin a la romería de ese año.

La parte más conmovedora del pregón pudo estar en las íntimas vivencias que el pregonero reveló en su relación devocional con la Virgen y la de su familia. Tuvo palabras emotivas para resaltar la labor de tantos cofrades vinculados a la Virgen de los Remedios, simbolizados en dos personas de incuestionable devoción como son el mayordomo Paco Romero y la camarera, Ana Estrada.

Los sones de la Salve tocada a tamboril y flauta, entrelazada con el vehemente aplauso que refrendó la buen hacer del pregonero, pusieron fin a una alocución sincera y  emotiva, ofrendada con devoción a la Virgen por su pregonero.

Compartir:

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on whatsapp
WhatsApp

Entradas relacionadas