… los jóvenes de hoy se encuentran atrapados, sin comerlo ni beberlo, en un país en blanco y negro, que coarta sus aspiraciones profesionales y les roba su único e inmediato futuro.”
Alumnos y familias inician mañana una huelga en defensa de la “educación pública”. La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres (CEAPA), por primera vez en su historia conjuntamente con el Sindicato de Estudiantes, convocan a la huelga general en todos los centros escolares y universitarios de España.
El alarmante despido de cerca de 50000 profesores/as en toda España, la extinción y recortes en las becas de comedor y libros, la bochornosa y vergonzosa masificación de las aulas, los paulatinos recortes en un servicio publico tan básico e importante como es el de la educación y el incremento en las tasas universitarias, son algunos de los asuntos que han dinamitado en los últimos meses la paciencia de los colectivos afectados en los centros educativos y hacen válida las concentraciones de protesta por la gravísima situación, que atraviesa la educación española.
La semana de lucha, comienzo con la petición de la dimisión del ministro de Eduación, Ignacio Wert y todo su equipo, así como petición de retirada de los planes de acción y recortes en la educación pública, que pretende retrotraer el sistema de educación es este país a las décadas de los años 60 y 70 del pasado siglo.
Un sistema de retrotraimiento educativo, que solo será un agravante más a la situación que padecen los jóvenes en este país, ante la abrumadora y desoladora perspectiva de falta de oportunidades y de futuro, para un colectivo básicamente insuperable en la importancia de desarrollo y progresión generacional en un país que no esta en situación de prescindir del mismo.
La tragedia del paro les azota ya con tal furor, que prácticamente no existe ya una familia donde un joven estudiante en edad de trabajar se encuentre en esta situación, que rebasa ya el 50 % entre este colectivo.
Avocados en este absurdo país a ser carne de cañón de la mano de obra barata, los trabajos precarios y los salarios de miseria, cientos de miles de jóvenes españoles, solo encuentran salida de futuro en la emigración, tal y como sus abuelos hicieron en las décadas de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo.
Lo que creíamos impensable, desafortunadamente ha vuelto a suceder y la desesperación por la falta de trabajo y futuro de nuestros hijos, acelera la decisión de “buscarse la vida fuera de nuestras fronteras”. Y de nuevo, nuestros emigrantes engrosan las estadísticas europeas mas denigrantes y lamentables, para un país que a través de esta formula, pierde de nuevo lo mejor, de la generación española más preparada.
Al orgullo incondicional de unos padre que han sabido y podido realizar grandes sacrificios personales y económicos, para que sus hijos alcancen las máximas cotas del saber profesional y personal habríamos todos de contraponer la vergüenza colectiva y nacional de tener de nuevo que ver que los hijos más jóvenes de este no pueden tener un futuro normal y estable en el país de sus padres y abuelos.
Ver que lo mejor de este país escapa por la puerta de atrás y muchos de ellos, jamás volverán, mientras nadie hace nada por evitarlo, solo corrobora el fracaso de las políticas económicas, educativas y laborales de un Gobierno a todas luces responsable de esta lamentable e insostenible situación.




