Foto: Antonio Maestre Ballesteros
Las abundantes lluvias caídas días pasados nos dejaban imágenes como ésta, en la podemos contemplar cómo las goteras o canales de los tejados de la iglesia del Carmen, se convertían en verdaderos surtidores de agua que vertían a la calle una continua y caudalosa cascada. El impacto de este chorro de agua sobre los paraguas o los techos de los coches que transitaban por la zona, provocaba un irremediable susto para el viandante o conductor del vehículo ante el estruendo que producía.




