Con ambiente de fiesta grande se ha celebrado durante el fin de semana los actos desarrollados en torno al Mercado Medieval y la Noche del a Media Luna, que han concitado el interés de varios miles de personas, locales y foráneas, que han asistido y participado de este importante evento cultural, consolidado ya como uno de los acontecimientos turístico-festivos más esperados del año en neustro pueblo.
El ámbito urbano de la Placilla Vieja y calles aledañas, que antaño acogieron la Plaza Mayor de la villa feudal, se trasforman durante estos días con ambiente de tiempos medievales a través de un populoso mercado en el que se muestra los usos y costumbres de una sociedad que, siglos atrás, ocupó este mismo espacio en el que se concentraban los edificios públicos de aquellos tiempos, como eran: La sala del Cabildo, las escribanías, el Pósito, la cárcel, las carnicerías, el peso de la harina, el Almotacén, etc.
Miles de personas han visitado el mercado en las dos jornadas del fin de semana, hoy domingo permanerá también abierto, disfrutando de un apretado programa de actividades características de los mercados medievales, entre las que se incluyen: cetrería, saltimbanquis, espectáculos de fuego, malabaristas, etc. Más de una veintena de paradas con los más diversos productos de comida, bisuterías, animales, etc., junto a las distintas posadas y mesones que ofrecen comida y refrigerios, han permitido al visitante una agradable estancia en el mercado, y una atractiva espera para las más de 600 personas que han asistido a las representaciones de la Media Luna.
El Mercado Medieval constituye el complemento perfecto para el acto central de estas jornadas que se desarrolla en el cerro del Castillo de Aguilar, emplazamiento en el que se desarrolla las distintas presentaciones históricas, que constituyen y permiten un viaje en el tiempo para rememorar los hechos más trascendentes en el pasado de la villa que fue cabecera del Señorío de los Fernández de Córdoba.
Más de cien actores voluntarios dan vida a las escenas en las que se rememora fehacientemente acontecimientos que transcurrieron en siglos pretéritos en los contornos de la fortaleza de la antigua Poley musulmana o el castillo de la Casa de Aguilar. La magia de la noche y la luz, unida a los restos constructivos de la antigua fortaleza, articulan el escenario necesario y preciso para que tomen vida los reyes y obispos, señores y vasallos que levantaron y abatieron estas monumentales defensas, y cuyo espíritu habita incrustado entre las rendijas de las viejas piedras de cantería que testimonian el glorioso pasado de la villa señorial cordobesa.





