Los meses estivales constituían el periodo o campaña de mayor actividad en los viejos tejares de Aguilar. La rudimentaria maquinaria y los calurosos hornos conformaban la base de producción de ladrillos, dependiente de una mano de obra en la que, tal como muestra esta fotografía fechable en la primera mitad del pasado siglo XX, se incluía niños de todas las edades.

Imágenes Vividas (806)
Hay ausencias que el tiempo termina por sanar, hasta el punto de permitirnos volver la vista atrás sin tristeza, porque el amor de una madre tiene la virtud de mitigar


