Esta idílica fotografía se tomó a mediados del pasado siglo XX a un grupo de amigos durante su visita a la ruinas del Castillo. Sobre la alta y floreada planicie en la que se asientan las ruinas de la fortaleza de Aguilar se disfruta de una bella panorámica, en la que sobresale el campanario y tejados de la monumental Parroquia del Soterraño, y como horizonte las onduladas montañas de la Sierra Subbética. Por esos años conservaba aun este templo la austera espadaña del campanil de las ánimas, que se tocaba solo bajo precepto de las mandas testamentarias.

Imágenes Vividas (806)
Hay ausencias que el tiempo termina por sanar, hasta el punto de permitirnos volver la vista atrás sin tristeza, porque el amor de una madre tiene la virtud de mitigar


