Este aspecto ofrecía a mediados del siglo XX la emblemática calle Villa de Aguilar de la Frontera. Su trazado constituye el reducto más primitivo del callejero que se recogía en el amurallado cerro sobre el que se asientan las ruinas del Castillo de Luna. La arquitectura de las casas marcaba el carácter popular de los habitantes de esa zona del pueblo, que en aquellos años acogía mayoritariamente a las familias gitanas de la población. Por aquel tiempo mantenía el primitivo empedrado original de su calzada en un lamentable estado de conservación.

Imágenes Vividas (806)
Hay ausencias que el tiempo termina por sanar, hasta el punto de permitirnos volver la vista atrás sin tristeza, porque el amor de una madre tiene la virtud de mitigar


