La huella de los años del colegio permanece perenne en nuestra vida, tan imperecedera como el recuerdo de los que compartieron con nosotros aulas y pupitres. No pasan los años, pasamos nosotros y nuestras vidas, pues sólo instantáneas como esta son capaces de salvaguardar imágenes vividas que ya solo existen en nuestros recuerdos y sentimientos. Grupos escolar del Alonso de Aguilar.i

Imágenes Vividas (806)
Hay ausencias que el tiempo termina por sanar, hasta el punto de permitirnos volver la vista atrás sin tristeza, porque el amor de una madre tiene la virtud de mitigar



