El tiempo pasa inexorable y convierte en recuerdos indelebles aquellos años vividos en el área emocional de nuestra infancia y juventud. Memorias que se mantienen indisolublemente unidas a espacios geográficos como los colegios que nos acogieron en esas primeras etapas de la vida. El patio de colegio constituía y constituye en esos años un universo de sensaciones y emociones que perduran en la memoria y reaparecen cuando contemplamos fotografías como esta, del equipo de baloncesto del Alonso de Aguilar, que atesora ya más de tres décadas de antigüedad.

Imágenes Vividas (806)
Hay ausencias que el tiempo termina por sanar, hasta el punto de permitirnos volver la vista atrás sin tristeza, porque el amor de una madre tiene la virtud de mitigar



