El tiempo retenido en una fotografía nos devuelve a la Feria Real de la década de los años Ochenta del pasado siglo XX, cuando las mañanas de los días feriados se vivían intensamente en el recinto del Castillo. Y nos permite rememorar aquellas ansiadas vueltas en las atracciones más populares y conocidas de la época, entre las que destacaba “los aviones”. Nostalgia de un tiempo que fue y que no volverá, pero que permanece indemne en la memoria de quienes han cumplido ya más de medio siglo de vida. Cada generación tuvo su Feria de juventud que, sin duda, fue la mejor Feria de su vida.

Imágenes Vividas (806)
Hay ausencias que el tiempo termina por sanar, hasta el punto de permitirnos volver la vista atrás sin tristeza, porque el amor de una madre tiene la virtud de mitigar



