La salida al campo en estos días de primavera te puede deparar el hallazgo de la nueva vida en las flores y también en la fauna. Estas semanas están eclosionando los huevos de los reptiles y es fácil encontrar las crías de culebras de herradura que se cruzan en nuestro camino. Los ofidios más abundantes en el olivar son la culebra de cogulla y la de herradura. La presencia de esta última en los medios agrícolas es muy beneficiosa, pues nos ayudarán a controlar las poblaciones de roedores, (la de cogulla por su parte es la más pequeña de nuestras culebras y su dieta está basada en otros pequeños reptiles como la culebrilla ciega, su presa favorita).
Tienen mala fama, injusta e inmerecida y además de ellas se cuentan historias excesivamente extravagantes, pues con dos dedos de frente enseguida entiendes que no son posibles.
Es la mala suerte de infundir miedo, cuando mucho más dañinos somos nosotros para ellas.
Foto: Antonio Toscano




