Un negro nubarrón se cierne sobre el pueblo en una postrera tarde primaveral. Mayo se abre en canal y el cielo nos marca los diferentes caminos que podemos elegir cuando el cariño, la tristeza y la soledad nos invaden. Premoniciones que solo tú percibes.
Mi campo crepita también en el fuego
de un atardecer marcado por la decepción
de un presente sofocante y aciago.
El reflejo de la lluvia y la tormenta
rememora recuerdos de otros años
en los que la llegada renovadora del otoño
permitía ambicionar otros veranos.
Foto: Ana Toro.




