YO TAMBIÉN “SOY” SIMONE BILES

Carmen Zurera Maestre

Vivir puede dañar gravemente la salud…y también te puede sanar. Esta reflexión me surge a propósito de lo que le está ocurriendo a la magnífica gimnasta estadounidense Simone Biles.

Imagina por un momento que eres esa mujer.Una persona que ha dedicado su vida al deporte y que, gracias a su esfuerzo, sus condiciones físicas, al apoyo recibido, su disciplina y renuncias, etc. consigue ser la mejor representante de su país para los juegos olímpicos. Llegado el momento de su actuación comienza a darse cuenta de que algo no está bien en su interior y, para la siguiente prueba, decide PARAR. Detiene el reloj que la impulsa a seguir consiguiendo las metas que se esperan de ella. Todo, porque reconoce en ese preciso momento que necesita atender su salud mental.

Imagino por un momento su angustia por saberse en el foco mundial y no cumplir las expectativas de quienes “creían” en ella. Imagino el desconcierto de patrocinadores, organizadores, de su equipo. “La decepción” de su país y de sus admiradores mundiales. Veo a los medios de comunicación vertiendo ríos de tinta por la decisión que, de forma unilateral, ha tomado esta mujer…Una bola tan grande, que quien lo sufre piensa que siente el peso del mundo sobre sus hombros.

No es nada fácil, y salvando las distancias, lo que le ha ocurrido a ella les sucede a miles de personas cada día, pertenezcan, o no, a la élite de cualquier profesión.

Cuando yo era niña atender la salud mental era un lujo. Ni la psiquiatría ni la psicología tenían la consideración que hoy tienen, probablemente porque veníamos de una sociedad que primero tenía que solventar las necesidades básicas. No obstante, y superada esa etapa, cada vez se tiene más en consideración que somos seres complejos donde tanto lo físico como lo psíquico posee una importancia vital para nuestro desarrollo.

¿Qué sucede cuando una persona llega a ese límite? Suele ocurrir que estas enfermedades tienen un proceso, el cual no aparece de la noche a la mañana. Se van experimentando síntomas de distinta índole que pueden diferir de unos a otros y que son difíciles de identificar, pero que en mi caso fueron: infecciones varias, náuseas, temblores, crisis de pánico, falta de energía y motivación, problemas de sueño…tantos, que mirados de uno en uno no tenían explicación, pero que obviamente respondían a un mecanismo de defensa de mi cuerpo. También puede ocurrir que, aun sospechando que tienen que ver con una cuestión mental, te resistes a buscar ayuda por las propias creencias que tenemos sobre este tipo enfermedades.

La salud mental ha estado estigmatizada durante muchísimo tiempo y superar esa idea colectiva conlleva más tiempo aún. Por eso, que Simone Biles admita de forma abierta que no se encuentra bien mentalmente es de suma importancia, porque es una referente mundial que ha llegado a la cúspide del éxito y si a ella le ocurre ¿por qué no puede sucedernos a nosotros?

Los referentes sirven para identificarnos con ellos y para normalizar lo que nos acontece.Si necesitamos ayuda hay que reconocerlo y buscarla en quienes pueden proporcionarla.

Sentir el peso del mundo sobre tus hombros es inexplicable. Lo único que puedes hacer es lo humanamente posible: reconocer que tu salud mental está por encima de todas las expectativas (las propias y las ajenas), que tú eres lo primero. Luego hay que gestionarlo, pero vale la pena. Reconocerás que has desarrollado otra fuerza más humilde y mas sincera contigo misma y con los demás.

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