Civismo: Ni hay ni se le espera

Antonio Maestre

Es habitual contemplar en el entorno de los contendores soterrados muebles o utensilios que algunos vecinos de manera reiterada dejan tirados en el viario para que sean recogidos por el servicio de basura, tarea que le es imposible ya que no pueden introducir ese tipo de elementos en el camión. Allí permanecen durante días –ofreciendo una imagen pésima-  hasta que un vehículo adaptado de Epremasa los recoge dentro de  la ruta que hace de forma periódica dos veces en semana.

A día de hoy creo que la mayoría de los ciudadanos conoce que la Empresa Provincial de Residuos y Medio Ambiente (EPREMASA) cuenta con un  servicio gratuito de recogida domiciliaria de enseres y residuos voluminosos, (muebles, enseres y electrodomésticos), que por su tamaño o características, los vecinos no puedan depositarlos o no dispongan de los medios para llevarlos al Punto Limpio de Los Yesares.

Este servicio se puede solicitar por dos vías: por teléfono, llamando al 900 314 155, donde le atenderán de 09:00 a 14:00 horas de lunes a viernes (excepto festivos en Córdoba capital) para concertar el día de la retirada; o bien a través de la web de la empresa. En la solicitud se debe indicar los tipos de muebles, electrodomésticos o enseres que van a ser recogidos, pudiendo retirarse como máximo cuatro.

Aun así, el uso que hacemos los ciudadanos de este servicio es mínimo, y como resultado cada día son más las zonas de contenedores que ofrecen tan deprimente imagen. No podemos por menos que sentir la indignación que provoca ver cómo el incivismo campea por nuestras calles y plazas convirtiéndolas en estercoleros de este tipo de residuos. Además, como es muy difícil identificar a los autores de estos desatinos, lo hacen con la impunidad que les confiere el no sentirse coartados por nada ni nadie.

 Y no solo en nuestras calles se evidencia esta problemática, el paradigma de este mal lo muestra la fotografía de la señal del Punto Limpio cercada de enseres tirados cuando las instalaciones se encuentran a escasos 50 metros. No entra dentro del raciocinio que una persona se desplace hasta las puertas del Centro de Recogida y deje los trastos en los alrededores del mismo. Solo cabe una lógica que pudiera explicar, aunque no justificar este hecho, y es que el Punto Limpio  se encontrase cerrado o no funcione con la diligencia que debiera, y ahí sí la empresa concesionaria debería abordar la situación y atender las quejas de usuarios.

Sirva todo esto como reflexión sobre un modo operandi que nunca ha de convertirse en la tónica a seguir. No hay nada más que ver las inmediaciones de nuestros contenedores para convencernos de esta clamorosa verdad. Por tanto, actuemos en consecuencia y no olvidemos que, ante todo somos, o debemos ser personas cívicas.

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