Las Misiones evangelizadoras fueron una práctica bastante recurrente de la Iglesia para instruir al pueblo en la doctrina cristina, aconteciendo en Aguilar en numerosas ocasiones a lo largo de los siglos XIX y XX. Con ese fin proliferaron por todo el territorio nacional las Santas Misiones Populares.
Aunque eran acontecimientos religiosos estaban amparados por las autoridades civiles y militares que junto con las eclesiásticas formaban parte de sus Juntas de Honor, las cuales obligaban y movilizaban con sus órdenes a los vecinos para que asistieran a tales eventos, revestidos siempre de gran solemnidad y girando en torno a las predicaciones de los sagrados oradores que instruían en moralidad por medio de actos litúrgicos y masivas confesiones y comuniones.
La Plaza de San José fue uno de los escenarios más recurrentes para acoger a este tipo de eventos que reunían a cientos de personas en destinos actos. Como era propio de la moral católica de la época, en los lugares públicos debía haber separación de sexos, realidad que se plasma en esta añeja fotografía de mediados del siglo XX, en la que también se advierte como el régimen dictatorial obligaba a formarse y alinearse como si se tratase de un acto militar.




