
Cuando está a punto de concluir la temporada de baños de este verano, traemos a Imágenes Vividas el recuerdo de un tiempo pasado, pero no olvidado, cuando en nuestro pueblo solo existía una piscina (privada) con acceso para el público.
Solo los que hayan superado ya el medio siglo de vida recordarán aquellos lejanos años en los que los rigores del calor del verano se solían mitigar con baños en el río Cabra, en las lagunas, en las fuentes o albercas de las huertas, o en la primera y única piscina que había en el pueblo, situada al final de la calle Ancha, en el conocido “callejón de la cooperativa”.
Una piscina en la que, el pudor cristiano de la moral impuesta por el sistema dictatorial obligaba a tener dividido el horario, disponiéndose las horas de la mañana para los hombres y la tarde para las mujeres.



