
La luz y las sombras forman un juego visual que no pasa desapercibido ni para el ojo humano ni para la cámara fotográfica. Así aparece en esta fotografía que muestra el atardecer de otoño desde el cerro de San Cristóbal.
Se pueden apreciar principalmente los tres colores de la puesta de sol: el naranja del candilazo, el azul intenso de las nubes amenazantes y el negro del juego de sombras.
Aguilar nos ofrece estos bellos atardeceres con gran intensidad de colores en el cielo y en la tierra.



