Autor Foto: Antonio Maestre Ballesteros
Hasta ahora conocíamos del daño que produce en el patrimonio histórico-artístico y monumental de nuestro pueblo las plagas de palomos que asedian los tejados, cornisas, ventanales, etc, de estos inmuebles catalogados, y también el que se sufre en casas particulares y todo tipo de construcciones.
La iglesia del Hospital, La Parroquia, el convento de las Carmelitas, los tejados de la Veracruz, etc, están asolados por la presencia masiva de estos animales, pero de entre todos ellos, hay uno, La Torre del Reloj, en el que el daño ocasionado por estos bichos es doble, ya que además de ensuciar con sus excrementos la base del monumento y sus cornisas, poco a poco van socavando la piedra de cantería sobre la que se levanta el primer cuerpo de la esbelta atalaya.
Es más que evidente el deterioro que presenta la piedra que cimienta el monumento, tanto la que da forma a la arcada de acceso al mismo, como la que lo circunda por el lado Norte. Grietas, agujeros, resquicios, hendiduras, marcan un desgaste que muchos podrían creer está debido al paso natural del tiempo, pero no es así, los destrozos tienen un causante identificado en esta fotografía, y es la erosión que le producen a la dura piedra los palomos con sus picos, seguramente buscando el salitre que completa su alimentación.




