Lleno a rebosar en el auditorio de los Desamparados en el concierto extraordinario que la Banda Municipal de Música ha dedicado a su patrona, Santa Cecilia, y en homenaje al músico más antiguo y popular de esta entidad musical, Manuel Diana Pérez. La expectación levantada por el acto ha desbordado el aforo del monumental recinto, como muestra inequívoca del cariño y admiración que despierta en el pueblo el protagonista del reconocimiento.
A punto de cumplir sus bodas de oro como miembro de la Banda de Música de Aguilar , Manuel Diana ha sido el protagonista indiscutible de una jornada en la que músicos y público se han unido para rendir un merecido y deseado homenaje a una persona llena de cualidades humanas y de reconocido mérito como amante de la música e infatigable trabajador de la Banda Municipal.
Las palabras del director de la Banda, de la directora de la Residencia Municipal de Aguilar, del hermano mayor de la cofradía de la Patrona, o del concejal de Cultura, a duras penas han conseguido resaltar mínimamente todo el valor de un hombre sencillo y humano que ha sabido granjearse con su intachable trayectoria personal todo el cariño y admiración de los hombres y mujeres de este pueblo. A sus 70 años, no cabe mejor elogio para definir a Manuel Diana que el de encumbrarlo como la gran persona que es y entusiasta músico.
Aguilar ha saldado hoy la deuda pendiente con uno de sus vecinos más conocidos y populares, grande por su humildad, y sobre todo, tan buena gente, que constituye un ejemplo imponderable para la sociedad. A petición del propio homenajeado, la banda ha centrado gran parte del repertorio del concierto en conocidos pasodobles, muchos de ellos toreros, que constituyen la predilección del veterano músico.
Los aplausos por el buen hacer de la Banda se han enaltecido con la cariñosa y emotiva ovación que el público puesto en pie a dedicado a Manuel Diana, el popular “rabito”, que ha emocionado con su ufanidad a todos los presentes, y a los que sin poder estar, se han sumado ya a este merecido homenaje.





