La Naturaleza nos regala en ocasiones vistas impresionantes que irradian gran belleza. Desde una puesta del sol a un amanecer, o desde un paisaje a una flor, constituyen o conforman en muchas ocasiones panorámicas incomparables que, por su perfección o excepcionalidad, se convierten en vistas impresionates.
Un fenómeno etéreo como son las tormentas pueden originar panorámicas tan curiosas y bellas como la que recoge esta instantánea en la que se dibuja el multicolor arcoíris sobre el oscurecido cielo atormentado que cubre la sierra de Montilla vista desde Aguilar.



