Lugares de encuentro por antonomasia, las antiguas tabernas de Aguilar constituían verdaderos templos para la convivencia y disfrute del vino de la tierra. La taberna era hace años algo más que un establecimiento público. Su carácter familiar y popular las convertía en tabernáculos de la amistad y la camaradería, al que acudían a diario los vecinos de la zona.
Así se refleja en esta fotografía fechable en los años Ochenta del pasado siglo, tomada en la ya desaparecida Taberna de Alonso, situada en la calle la Rosa.



