Desde tiempos remotos existió en las inmediaciones de la fuente de las Piedras una venta y posada que acogía a los viajeros que llegaban a la población por el antiguo Camino Real de Córdoba, o desde la Estación del Ferrocarril. A principios del siglo XX se levantó un ventorrillo, que a mediados de la centuria citada se convertiría en el Bar Manolo. Este establecimiento fue durante décadas uno de los más populares de la localidad, convirtiéndose en una vista emblemática de la entrada a la población. Fue derruido al inicio de la década de los años Ochenta, y su recuerdo aún perdura en muchos aguilarenses que lo conocieron tal como se muestra en esta fotografía.




