
Una tradición costumbrista que se generalizó en los años ochenta, en el entonces nutrido tejido asociativo y peñista de nuestro pueblo, fue el celebrar o concluir cualquier competición o actividad lúdica con un día en el campo con socios, amigos, familiares, etc. celebrando un perol.
Muy renombrados y célebres fueron los de las Peñas del Barcelona y del Madrid, que rivalizaban en esa época en qué entidad llevaba más gente u ofrecía mejor comida en el perol anual al que convocaban a los socios y simpatizantes. De tal forma, el perol se convirtió en la principal actividad de las peñas aguilarenses, erigiéndose en un elemento aglutinador de los peñistas entorno él.
También hubo peroles o paellas, de menor significación que se desarrollaban con motivo de alguna competición y que acontecían en locales dentro del recinto urbano, siendo uno de los más recurrentes el edificio del antiguo Teatro Español, donde se tomó esta instantánea en torno al año 1984 en una paella ofrecida con motivo de laguna celebración de la Peña del Real Madrid.



