
En las vísperas de la Cabalgata de Reyes de 2026, el corazón nos invita a mirar atrás y a revivir aquellas cabalgatas de antaño, guardadas hoy en fotografías como esta, capaces de transportarnos directamente a los años setenta.
Eran tiempos en los que comenzaban a aparecer las primeras imágenes en color, y gracias a ellas redescubrimos aquellas carrozas sencillas, montadas sobre remolques de tractores, donde la escasez de medios se compensaba con ingenio, ilusión y muchas horas de trabajo desinteresado. Telas humildes, manos creativas y sueños compartidos daban forma a un espectáculo que, sin saberlo, quedaría grabado para siempre en la memoria colectiva.
A pesar de la sencillez, no faltaban los detalles que engrandecían los tronos donde se sentaban los Reyes Magos, repartiendo unos pocos caramelos que, para los niños de entonces, sabían a auténtico tesoro.
Pero si algo llenaba realmente las calles era la ilusión. La de los pequeños, con los ojos brillantes y el corazón desbordado, y la de los mayores, que volvían por un instante a su infancia mientras el colorido y bullicioso cortejo de Sus Majestades de Oriente avanzaba entre aplausos y sonrisas.
Porque más allá del paso del tiempo, hay tradiciones que siguen latiendo igual… y recuerdos que nunca dejan de brillar.



