Los más mayores del pueblo pueden recordar, quizás con añoranza, cómo era la fachada antigua de la iglesia del Carmen que precedió a la que conocemos actualmente, que fue realizada con motivo de las obras de remodelación del templo realizadas en torno al año 1966 y 1967 por iniciativa del entonces párroco Don Félix Vázquez, quien, sumergido en la corriente pos conciliar que promovió la modernización de los edificios religiosos, transformó completamente el viejo templo Carmelita hasta su desnaturalización.
Entre los muchos elementos patrimoniales que se destrozaron y desaparecieron se encuentra la bella portada de cerámica que enmarcaba el arco de entrada, que sería sustituida por la moldura de mampostería que existe en la actualidad. En este instantánea, se aprecia con toda nitidez, a pesar de la pequeña dimensión, cómo eran los azulejos, quizás sevillanos de finales del siglo XIX, que embellecían la portada.
Por esas fechas se había configurado también el monumento del Cristo de los Faroles y, tal como se aprecia en la fotografía, el crucificado que se adquirió para colocarlo en la cruz de mármol que ya existía con anterioridad, era totalmente blanco, quizás para mimetizarlo con la propia cruz.




