Autor Foto: Antonio Maestre Ballesteros
En un último intento por preservar el espacio donde proyectar su alargada y corpulenta sombra cuando sale la luna llena, el viejo Cedro del jardín de Blas Infante alarga sus tentáculos para ocultar la luz que desplende, en la oscuridad de la noche, la intrusa farola situada bajo la frondosa cúpula verde del hierático árbol.




