Que el Ayuntamiento está obligado a dar ejemplo ante los ciudadanos en el cuidado y conservación del viario y edificios públicos es más que obvió. Pero no siempre es así, y se podrían poner ejemplos varios que confirman esta aseveración. Así ocurre, por ejemplo, con un edificio público, como es el Hospital de la Caridad, cuya fachada, situada en el entorno de uno de los monumentos emblemáticos del pueblo – la iglesia de la Concepción- muestra la dejadez y despreocupación que se tiene enel Ayuntamietno con estas cosas. Nos dá la impresión que para nuestros ediles es más prioritatio, en mucha ocasiones, el pintar y repintar el suelo (bordillos de las aceras) que las paredes.
Los desconchones que presenta este edificio, la falta de pintura en las puertas y ventanas, el encalo de una mitad de la fachada y la otra no, afean uno de los edifios singuleres de Aguilar que, además, forma parte, sin duda, del conjunto monumental de la zona. Con pintor propio tiene el Ayuntamiento en plantilla, y peones no le falta en las obras Profea. Sólo necesitamos que alguien de los responsables entienda que antes de pintar y repintar de azul o amarillo adoquines, hay que acicalar las paredes de los edificios públicos, no sólo por estética, sino para su mejor conservación.



