Antonio Maestre Ballesteros
Anales de la Aldea de Zapateros III
Continuamos la evolución histórica de Zapateros situándonos en el convulso ambiente político que erosionó la sociedad española del último tercio del siglo XIX, años en los que la aldea sería escenario también de las rivalidades políticas que enfrentaron a los partidarios de los distintos bandos políticos. En Zapateros estas intrigas se materializaban en los cambios o sustituciones de los alcaldes pedáneos, como ocurrió con la junta monárquica católica que se había creado en 1870 para apoyar al Rey Amadeo de Saboya, encabezada por Juan José Doblas, personaje que ocuparía la alcaldía pedánea en varias ocasiones durante este periodo.
También contó Zapateros durante estas décadas con una fuerte implantación de las ideas republicanas tal como indica algunas noticias de celebración de manifestaciones auspiciadas por partidos de esta tenencia o algunos altercados como relatan las actas capitulares de Aguilar que se hacen eco de revueltas fechadas en el año 1869:
Alcaldía Pedánea de Zapateros. Pongo en conocimiento de usted que ene eta se ha tomado el abuso de decir viva la República, muera la Unión Liberal, mueran esos tunos, mueran esos pancistas, insultando hasta los que pasan por los caminos cuando éstos están trabajando en el campo, pues yendo Francisco Páula Agraz para Aguilar le insultaron con todo lo referido y hoy entrando una cuadrilla de trabajadores con escándalos dando esos vivas y mueran, y no han tenido inconveniente en decirlo en medio de la plaza y de la puerta de mi casa y a la vez de los vivas y mueran dispararon tres o cuatro tiros y después continuaron haciendo algunos más, y según me ha asegurado, Francisco Gómez Alcalá dijo muera el alcalde de Zapateros que es un pillo y si lo pillara aquí lo hacía pedazos. Si estos desordenes no son corregidos con el rigor de la ley aquí no se podrá gobernar y se hace indispensable el que haya en esta aldea alguna fuerza para el auxilio de la autoridad, lo que le comunico a usted para que adopte las medidas que sean convenientes.
El texto es bastante explicito de la difícil situación social que se vivió en esos años, y cuyos resultados fueron bastante catastróficos. Justo en el mes de octubre de ese año la aldea sufría una de los episodios más luctuosos de ese tiempo al producirse una matanza de cinco jornaleros y varios heridos, vecinos de Zapateros, cuando encontraban trabajando en una viña, como consecuencia de los disparos de la guardia civil en una revuelta que se había iniciado en Aguilar entre las fuerzas armadas y una facción del partido republicano federal.
Con estos antecedentes se llegó a suprimir incluso una de las tradiciones más antiguas de Zapateros como era la de disparar salvas de escopeta durante la procesión de la virgen de la Salud. Superado el periodo republicano, en el que ocupó la alcaldía pedánea Francisco Javier Albalá, y tras reponerse la monarquía en Alfonso XII se nombra alcalde pedáneo a Andrés Muñoz y se encarga la confección de un nuevo padrón de habitantes en el que se constata el constante crecimiento del número de vecinos que se pasa de los 760 que se contabilizaron en el año 1870 a 963. Aunque el cómputo general arroja un incremento del número se dieron circunstancias en estos años que afectaron negativamente a la demografía de la aldea como fue la epidemia que sufrió todo el pago de los Moriles en el año 1879, lo que provoco el cierre de muchos de los lagares de la zona, circunstancia que reabrió de nuevo el viejo debate sobre la desecación de la laguna del Rincón, o la aparición en 1889 de los primeros brotes de filoxera que desatarían una verdadera catástrofe en la zona, con especial incidencia en los vecinos de la aldea, tal como refleja el texto siguiente:
Habiéndose desarrollado una enfermedad o epidemia en parte de las viñas del pago de los Moriles no conocida por estos agricultores, hallándose invadida de dicha enfermedad hasta la fecha unas doscientas cincuenta o trescientas aranzadas aproximadamente, lo pongo en conocimiento de usted para que se sirva tomar las medidas que corresponda.
Con estas proporciones geográficas y poblacionales y situación soscial afrontó la aldea el último tercio del siglo XIX, periodo en el que se afianza el cargo de alcalde pedáneo al serle asignado para el cumplimiento de sus funciones la ayuda de un secretario, un peatón de correos, y un guarda, dotándose así de una estructura administrativa básica al poblado.
En este periodo serán pedáneos Francisco de Paula Agrás, Juan José Doblas, Emilio Navarro, Manuel Fernández y Antonio Gutiérrez. Entre las distintas opciones políticas que contaron con correligionarios dentro la aldea tomaron fuerza las vinculadas a las defensa de los trabajadores, manteniendo un fuerte arraigo los republicanos, quienes el día 15 de agosto de 1899 celebraron una importante manifestación en la aldea.
Fue un periodo reivindicativo importante para los vecinos en cuestiones básicas como la asistencia médica, sobre todo a raíz del nuevo y grabe brote epidémico de viruela que sufre Zapateros en 1883, y que provocaría numerosas muertes. Tal fue la virulencia con que atacó esta peste a los vecinos que éstos, además de poner en marcha las normas dictadas por la Junta de Sanidad de Aguilar para evitar el contagio, pidieron al cura que sacase en procesión de rogativas a la patrona de Zapateros, la Virgen de la Salud. Esta epidemia se superó a finales de dicho año, aunque no faltaron nuevos brotes y amenazas en años posteriores, como ocurrió en 1884 con el temido Cólera. Esta situación llevó a que, por fin, se asignase un médico permanente a la aldea, con la obligación, además, de residir en la misma. Aunque el acuerdo se dio y se intensificó la asistencia médica a los aldeanos, la ocupación de la plaza de forma permanente no se produjo hasta años después, por lo que las quejas y reivindicaciones en este aspecto se mantuvieron durante los años siguientes.
Quizás la última gran obra pública que se efectúa en la aldea en el siglo XIX corresponde a la apertura de un nuevo cementerio, el actual de Moriles, que acontece a partir del año 1877, en el que se fecha la primera solicitud que se dirige al Ayuntamiento de Aguilar a este respecto. El Ayuntamiento nombra como comisionados para el proyecto a los concejales Antonio Lara y Manuel García López, quienes realizan las gestiones oportunas y determinan para tal fin la adquisición de seis celemines de tierra a Francisco de Paula Agrás por un valor de 500 pesetas. Tras algunos problemas con el propietario del terreno, finalmente se inicia el proyecto de construcción licitándose las obras en junio de 1878, año en el que se inauguró dicho recinto
La cuestión sanitaria, el empedrado de las calles, arreglos constantes en el pozo y construcción de una nueva fuente, reparos en los principales caminos y carreteras que daban acceso a la aldea, regulación del mercado de abasto y matadero, y las cuestiones de orden público y seguridad, agravadas a raíz de la llegada de forasteros a la zona con motivo de la construcción de la vía férrea de Puente Genil-Linares, capitalizaron las preocupaciones del gobierno de la ladea en estas décadas.
Como hito histórico de este periodo consideramos a uno de los proyectos más importantes llevados a cabo ante las muchas carencias que presentaba la atención educativa a la ya numerosa prole infantil de la aldea. Este proyecto se concretaría en la institución de un patronato para la construcción y mantenimiento de unas escuela en Zapateros que, por manda testamentaria, otorgó el vecino de Aguilar, José Gregorio García de Leaniz y Carrillo en el año 1884. Largo y tendido podríamos hablar de los avatares sufridos por esta testamentaria hasta verse hecha realidad la voluntad de José Gregorio, pero como el tiempo apremia, creemos más interesante y de justicia el enaltecer la obra de este personaje, del que sólo se conoce, además de su origen aguilarense, el que murió joven y soltero y algún episodio luctuoso en su vida. Como la mayoría de los proyectos de envergadura realizados Zapateros, éste también se vería rodeado de una agria polémica por la tardanza en el cumplimiento de la voluntad del finado, quien había manifestado que se ejecutase a los dos meses de su muerte. Tuvieron que pasar muchos años y muchas reclamaciones de los vecinos de la aldea, hasta el punto de pleitear en los juzgados, para que se construyesen las escuelas.
Una de las cuestiones que mayor incertidumbre plantea aún sobre este proyecto es la motivación que indujo a José Gregorio a este fin. En este sentido podemos aventurar que, tal como se recoge en el testamento, con su voluntad reprodujo un proyecto que ya había realizado en Laguna de Cameros, Logroño, pueblo natal de sus padres, un familiar suyo, José de la Camara, quien se había avecindado en el pago de Zapateros cuando se trasladó a estas tierras a principios del siglo XIX. También hay constancia de la relación de amistad que mantuvo el citado personaje con el cura de la aldea y con algunos de sus vecinos, como Andrés Muñoz, a quienes nombró miembros del patronato.
Concluido el siglo XIX, podemos considerar que durante la primera década del XX, la vida social y política de la aldea fue una prolongación de los últimas décadas del siglo anterior, incluyendo las constantes y continuas reivindicaciones de los vecinos ante el Ayuntamiento de Aguilar por los precarios servicios y carencia que soportaban los moradores del poblado.
En el ámbito político, la aldea seguía siendo un fiel reflejo de lo que sucedía en Aguilar y la nación. Los distintos procesos electorales en la provincia se saldarían con las victorias de los dos grandes partidos, Liberales y Conservadores, a cuya filiación hay que circunscribir los 16 alcaldes con que contó Aguilar en los 12 primeros años del siglo, cantidad similar a los nombramiento de alcaldes pedáneos en Zapateros, En el último año del siglo XIX era pedáneo Juan Martos, siendo sustituido en 1903 por Alvaro Agraz, y este por su hijo Antonio María Agraz en 1904.Durante algunos meses de este año y 1905 sería pedáneo Antonio Ojeda Maireles, quien fue sustituido por Pedro Franco Franco. Posteriormente serían pedáneos Antonio Rodríguez y Antonio Ojeda. En 1912 se nombro alcalde pedáneo a Francisco de Paula Pereiles Lara, que sería el último pedáneo y primer alcalde de la villa de Moriles,
Hablamos de una aldea que alcanzaba ya la considerable cifra de casi los 2000 Habitantes residentes, con un callejero que respondía a 16 calles con sus correspondientes nomenclaturas. Estas eran: Camino de Málaga, Plaza de San Jerónimo, Patronato, Aparicio, Agua, Carrera, Fuente, Gracia, Mesones, Nueva , Llano de Buenavista, Pozos, Sol, Lobos, Muertos y Viruelas.
Tan elevado número de vecinos agravaba y evidenciaba las carencias de toda índole que presentaba la aldea y que sufrían mayoritariamente el grueso de vecinos más numeroso catalogados como campesinos y jornaleros. Esta situación tuvo una incidencia clara en la conflictividad social propia de esos años, dándose en la aldea movilizaciones y revueltas campesinas resultantes de las luchas políticas, lo que motivó la aparición de episodios de falta de seguridad y orden público, tanto en el poblado como en sus tierras limítrofes, hechos que obligaron al alcalde pedáneo a solicitar en varias ocasiones ayuda de la guardia civil para la celebración de la fiesta y velada de la virgen de la Salud en el mes de octubre. Un ejemplo descriptivo del enrevesado ambiente descrito lo muestra el texto de la carta suscrita por el clero de la aldea y adeptos al Partido Conservador, quienes pretendieron convertir la procesión de la patrona, ya advocada bajo el título de virgen del Rosario, en una manifestación de repulsa contra las medidas antirreligiosas que según ellos pretendía tomar del Gobierno Liberal de Canalejas. El texto dice:
Tenemos el gusto de participar a usted que mañana a la tarde y en la procesión que anualmente recorre las calles de esta aldea con la venerada imagen de la Virgen del Rosario, se exhibirán los católicos de uno y otro sexo en manifestación pacífica como protesta de la política antirreligiosa que se propone desarrollar el gobierno de la Nación en nuestra querida y desventurada patria.
Estas alarmas provocaron que desde el Ayuntamiento de Aguilar se plantease en varias ocasiones el disponer de un puesto permanente de la guardia civil en la aldea, y también ocasionó la dimisión del guarda rural municipal a caballo de Zapateros. Ante las constantes demandas de servicios y quejas de los vecinos por lo que ellos consideraban un trato discriminatorio, desde el ayuntamiento de Aguilar se intentaba paliar la situación acometiendo algunas obras públicas como el arreglo y empedrado de calles, nueva parcelación de solares en la calle Carrera y calle Fuente, reposición de los faroles de petróleo que iluminaban la aldea, nuevo intento de desecación de la laguna del Rincón, etc.
También el ámbito sanitario seguía constituyendo una de las demandas más apremiantes para los zapatereños, agudizada en el año 1908 con la aparición de un nuevo brote epidémico de viruela que causó numerosas muertes. Hasta el año 1911 no se cubrió de forma permanente la plaza de médico en Zapateros, siendo designado para tal fin Manuel Paniagua Melero.
Este contexto de problemática social, económica y política, Además de los intereses políticos muy determinados del diputado del distrito José Fernández Jiménez, fue un caldo de cultivo idóneo para alentar la independencia de la aldea. La idea la lanzó por primera vez Fernández Jiménez en el mitin que se celebró en Aguilar el 9 de octubre de 1908. Este objetivo se alcanzaría finalmente en el año 1912, y más concretamente el día 21 de junio, jornada en la que la Zapateros se constituyó en municipio independiente de la provincia de córdoba con el nombre de Moriles.





