
“Puedo escribir los versos más tristes esta noche….”(Pablo Neruda)
Nadie me lo pide. A nadie le interesa esto que voy a escribir, pero lo necesito.
Yo misma me digo que es un recurso terapéutico al que acudo cuando la voz no me sale de la garganta.
Te has ido, Pepe, a otra dimensión en la que no estamos tus seres queridos, y yo me he quedado en este campo de minas en el que no me atrevo a dar un paso.
Alguien me dijo que yo no era nada sin ti. Mi primera reacción fue decir: Ni el sin mí.
Sé cuánto me amabas. Lo demostraste diariamente. Quien no te conocía no sabía lo mucho que te apoyabas en mí. Me lo preguntabas todo: ¿me tomo esto? ¿Hago aquello?…No se te caía de la boca : “Mi mujer dice…” y añadías lo que yo decía.
Mi fortaleza era impostada. Quería inspirarte seguridad, buen humor…ese que siempre nos ha acompañado.
A tu entierro han venido muchas personas de tu parte y de la mía. A algunas les he dicho: “ Sé con quién me casé, pero no tenía ni idea de la dimensión que había alcanzado”.
Lo que más me emocionó es ver entrar al AMPA del CEIP Alonso de Aguilar con un grupo de niños y niñas que venían a presentar sus respetos.
Me rompí en mil pedazos, porque sé que te desvivías por ellos y ellas, que tu reto era demostrarles que VALÍAN, que PODÍAN fueran las que fuera sus circunstancias.
Otro grupo de alumnos y alumnas habían ido a la feria de Córdoba, pero vinieron antes de irse a la cama a descansar para acompañarnos en este momento de despedida.
No puedo sentirme más agradecida.
Vinieron los que pudieron del ABN, porque creían que te lo merecías, y me han llamado los que no pudieron estar.
También me acompañaron los míos, a los que yo amé y se vinieron conmigo: los de Montilla, Mi Angel Gutiérrez, mi familia y la tuya, nuestros amigos y amigas…
“Para ser de Graná no lo has hecho mal”.
Aguilar te ha reconocido y me siento profundamente agradecida por todas las muestras de cariño…
Pero estoy en un campo de minas y no me atrevo a dar un paso, ni hacia delante ni hacia atrás.
Dicen que el tiempo lo cura todo.
Sé que no me perdonarías esta devastación emocional que siento, pero esta vez no depende de ti.
Gracias a la vida que me ha permitido compartirla contigo.
Pd: Te quiero
Me has dejado dos regalos inmensos: Miguel y Pablo.
Gracias



