Autor : Antonio Maestre Ballesteros
Su origen se remonta a las postrimerías del siglo XIV, enmarcado en el desarrollo de los primeros tramos urbanos delimitados en el exterior de las murallas inmediatas ala Puerta Real.Franco y Areco consigna el nombre de Cerro del Mesón para denominar al paraje donde se desplegó el caserío de este arrabal, entre cuyos primeros y más antiguos edificios se cita el Mesón del Consejo o Mesón dela Villa, que probablemente ya existía en el siglo XV. Este establecimiento fue el marco donde se celebraban las ferias comerciales -denominadas Ferias Francas-, que acontecían ya en el siglo XVI para la venta del sobrante del grano de los silos:
Descárguensele tres mil maravedíes que pagó a Diego de Córdoba, vecino de esta villa, porque se concertó con este dicho Consejo, porque dejase haber Feria Franca de trigo en el Mesón de la villa, mostró libranza de la Justicia y Regimiento de ella, fecha en dos de enero de mil quinientos y ochenta y dos años….[1].
Su ubicación en las inmediaciones del acceso a la fortaleza determinó que se eligiese como lugar idóneo para construir el molino aceitero más importante que mandó levantar don Alonso de Aguilar, denominado Molino del Llano o Molino del Corral Grande[2]. Junto al molino y Mesón se situaron otros elementos constructivos singulares, como el denominado Corral de Concejo, que existía en este emplazamiento desde muy antiguo y fue remodelado en 1612:
Le mandaron recibir y pagar en cuenta por haberlos gastado en hacer el Corral del Concejo de esta villa, empedrar, ladrillos, cal, agua, yeso, albañiles, peones y otras cosas…..[3].
La esquina del Mesón y la del molino conformaron la embocadura de la calle, cuya alineación siguió el trazado del antiguo camino que cruzaba el Cerro del Mesón en dirección la villa dela PuenteDonGonzalo (actual Puente Genil). Dicho camino se prolongaba por el Cerro Don Fernando hasta confluir en la puentezuela del arroyo Albornoz (final de la calle Ancha), con el que bajaba por el Moralejo hacia el mismo lugar. No cabe duda que la nomenclatura derivó de la ocupación de sus primeros solares con los molinos que se construyeron en la zona.
A mediados del siglo XVII aparece registrada en los padrones de habitantes con un total de treinta y tres personas, cantidad equivalente, aproximadamente, al número de casas existentes por aquella época. El crecimiento fue constante durante los siglos siguientes hasta completar con construcciones el total de sus solares. A finales del periodo superaba ya el medio centenar de vecinos[4], entre ellos, Francisco Iglesias, que habitaba en el horno existente en este lugar[5].
La evolución demográfica ocasionada en el transcurso del siglo XVIII conllevó a que se completasen con viviendas y molinos todos los solares de la calle. La condición social de los cuarenta y nueve vecinos que se sometieron a declaración de renta en 1742 pone de relieve que, prácticamente la totalidad de ellos, se encuadraban dentro del cómputo de los asalariados, existiendo un número considerable que declararon no tener renta alguna. Según dicho documento los mayores contribuyentes eran los hermanos Bartolomé y Francisco García Aragón, con trescientos reales[6].
En 1771 se contabilizan un total de cuarenta y nueve casas[7]. Desde mediados de ese siglo, una parte del edificio del primitivo Mesón del Consejo -del que había tomado nombre este paraje y servido como lugar de acogida de las tropas que pernoctaban en el pueblo-, se transformó definitivamente en cuartel militar y hospedería para los soldados que se apostaban en la población. Los gastos ocasionados por las obras para la adecuación del edificio como Cuartel se recogen en un memorial de Cuentas de Propios fechado en 1756:
Memorial jurado que yo Sebastián de Vida Capote, mayordomo de los Propios del Consejo de esta Villa de Aguilar, doy de los gastos que dicho consejo a tenido en partir y dividir el Mesón de esta Villa para con la mitad de dicho Mesón hacer cuartel para los soldados que se están esperando según orden del Señor Corregidor de la ciudad de Córdoba, para que pasaran el invierno en esta villa, cuya obra y cuartel se mandó hacer por la villa, cuyos gastos son en la forma y manera siguiente…[8].
A finales de citado siglo o primeros años del siguiente se produjo un hecho singular como fue la división territorial de la calle en dos nomenclaturas distintas: Molinos y Molinillos, registrándose así por primera vez en el padrón de habitantes de 1821.
El tramo de la calle Molinillos abarcaba desde el inicio de la misma en el antiguo picadero o llano, hasta el vértice de la loma del cerro, a partir del cual y hasta el final mantuvo el nombre de Molinos. Desconocemos las razones que causaron esta división. Solo podemos precisar que la calle Molinillos abarcaba únicamente cinco números, y de ellos, el 3 y el 4 correspondían a dos molinos. El primero, propiedad en 1823 de Andrés Gamero, y el segundo de Antonio Melero[9]. En este tramo se ubicaba también desde siglos atrás el denominado Corralón del Consejo que, con su cerca de mampostería y puerta, era utilizado como cuadra del caballo semental que poseía el Ayuntamiento para cubrir las yeguas en las dehesas. Este corral se situaba limítrofe al edificio del Mesón, y seguramente formó parte del mismo, por lo que no es aventurado atribuirle una antigüedad similar. Documentalmente está probado que en las últimas décadas del siglo XVI se le efectuaron unas importantes obras y reparaciones:
Descárguensele setenta y dos maravedíes que parece el dicho mayordomo Juan de Nadales gastó en la obra y reparos y puertas nuevas que se hicieron para el corral del consejo de la Villa, mostró carta de pago[10].
El solar que ocupó dicho corral fue adquirido en pública subasta, en 1842, por el presbítero Manuel Toro Palma:
Han pasado a la calle nombrada de Molinillos de esta población, y en ella han visto, reconocido y apreciado un corralón nombrado del Consejo, el cual es susceptible de hacer en el una casa y lo hagan valer la cantidad de mil ochocientos un real[11].
En la alineación primitiva de la calle quedó expedito el tramo intermedio de un antiguo camino o senda que comunicaba la calle Nueva con el Llano de la Coronada[12]. Actualmente se conserva parte del callejón, como testimonio de la antigua calleja, cuyo tramo Occidental fue obturado por uno de los molinos de la calle Nueva, y el Oriental se conserva inmerso en la casa palacio de la calle Arrabal.
Durante la segunda mitad del siglo XIX se constata un incremento del número de fábricas aceiteras en los dos tramos de la calle, registrándose en 1861 el molino de Romualdo del Pozo en el tramo de la calle Molinos, y cuatro molinos más: el de Alejandro Jiménez, Señores Cámaras, Duque de Medinaceli; y José Carretero, en la calle Molinillos[13]. El padrón de habitantes de 1860 refleja la numeración de las casas por aceras. Las de la calle Molinos abarcaban del 1 al 37 y del 2 al 36. El tramo de los Molinillos presentaba una numeración propia que comprendía del 1 al 7 y del 2 al 26[14].
Una década después, en 1871, la calle Molinos acogía cincuenta y ocho casas y doscientos cincuenta y seis habitantes[15], mientras en el tramo de los Molinillos se contabilizaban dieciséis casas y cincuenta y ocho moradores, incluidos los molinos. En ambos tramos la mayoría de los vecinos compartían la condición de jornaleros, presentando el tramo de la calle Molinos una mayor variedad de oficios:
TRAMO CALLE MOLINOS
| OFICIO | NÚMERO DE VECINOS |
| Corredor | 1 |
| Albañil | 2 |
| Zapatero | 4 |
| Guarda | 1 |
| Horneros | 3 |
| Propietario | 1 |
| Panadero | 1 |
| Carpintero | 1 |
| Mulero | 1 |
| Hortelano | 1 |
| Yesero | 1 |
| Jornaleros | 44 |
TRAMO CALLE MOLINILLOS
| Empleado | 1 |
| Cabrero | 1 |
| Barbero | 1 |
| Jornaleros | 15 |
AMA. Padrón de Habitantes 1871. Leg. 223. Elaboración Propia
En el transcurso de las primeras décadas del siglo XX se mantuvo la división en nomenclaturas y números, abarcando el tramo de los Molinillos del 1 al 5 y del 4 al 16, y los Molinos del 1 al 41 y del 2 al 38[16]. Una numeración similar presentaba en el padrón de habitantes de 1940. Durante esa década se produjo la pavimentación de la calzada con adoquines y terrazo en las aceras, iniciándose un proceso de renovación estética en las fachadas de las casas.
La división de nomenclaturas se mantuvo hasta 1975 en el que se puso nuevamente bajo el un solo nombre al trayecto completo de la calle. Por decreto del 6 de marzo de dicho año, el Ayuntamiento acordó otorgarle el nombre de Fernando III el Santo a las calles Molinos y Molinillos, “en recuerdo del monarca que reconquistó a los musulmanes la medina de Poley”[17]. Esta nomenclatura se mantuvo tan solo por tres años ya que, el 25 de mayo de 1979, se acordó rotular ambos tramos con el primitivo nombre de calle Molinos, desapareciendo definitivamente el de Molinillos[18].
De los antiguos molinos emplazados en los dos tramos de la calle tan solo se ha conservado un reducto del denominado Molino de Corral Grande, en proceso de restauración y adecuación para uso cultural.
NOMENCLATURAS
CERRO DEL MESÓN: Franco y Areco asigna esta nomenclatura a la actual calle Molinos, y tal como señala los documentos, a este emplazamiento lindaba el Mesón que ya existía durante la etapa Bajo Medieval. Probablemente se trataba del primer inmueble que hacía esquina con el Llano del Molino (actual María Coronel), donde aún se conserva un edificio con arquitectura del siglo XVIII que pudo formar parte del antiguo Mesón y Cuartel.
CALLE MOLINOS: hace referencia a los edificios dedicados a la molienda y molturación de aceitunas para extraer el aceite. La construcción en este lugar del Molino del Corral Grande determinaría que se levantasen posteriormente otras fábricas aceiteras, de las que derivó la asignación de las nomenclaturas de Molinos y Molinillos, que ostentaron durante algún tiempo cada uno de los dos tramos en que estuvo dividida su calzada.
CALLE FERNANDO III EL SANTO: nació en Valparaíso, Zamora, en 1201, y murió en Sevilla en 1252. Su reinado estuvo consagrado a la tarea reconquistadora. Arrebató a los musulmanes las ciudades de Úbeda, Córdoba, Jaén y Sevilla. Fue canonizado porla Iglesia Católicaen 1671, conservándose sus restos mortales en la catedral de la capital hispalense. La devoción al rey santo se verifica en Aguilar a través de la imagen de San Fernando que se haya situada en la hornacina superior izquierda del retablo mayor dela Parroquiadel Soterraño, realizado en 1728 por el escultor cordobés, avecindado en Montilla, Félix Pérez de Mena, y costeado por el Marqués de Priego:
En el mes de julio año de mil setecientos y veinte y ocho, se puso el retablo mayor con los cuatro Santos que mandó hacer el Excelentísimo Señor Marqués de Priego, Duque de Medinaceli, Don Nicolás Fernández de la Cerda: siendo vicario de esta iglesia el licenciado Don Juan Antonio Valenzuela y Verdugo[19].
[1] AMA. Cuentas de Propios 1582 -1601, Leg. 373.
[2] CABEZAS PÉREZ, Francisco. Las Fuentes y el Agua en Aguilar de la Frontera (S. XVI Al XIX), p. 110. Ayuntamiento de Aguilar dela Frontera.
[3] AMA. Cuentas de Propios 1612, Leg. 374.
[4] AMA. Padrón de Habitantes 1699, Leg. 208.
[5] Por datos posteriores podemos deducir que el horno que se documenta en esta calle durante el siglo XVII, corresponde, realmente, al existente en la callela Mata, ya que durante ese periodo la calle Molinos prolongaba su trazado hasta esta calle.
[6] AMA. Justificación y regulación de la renta de los vecinos y hacendados en el término de esta villa, año 1742, Leg.1536.
[7] AMA. Padrón de Habitantes 1771. Leg, 208.
[8] AMA. Cuentas de Propios 1756, Leg. 382.
[9] AMA. Padrón de Habitantes 1823, Leg. 210.
[10] AMA. Cuentas del Cabildo 1582 -1601, Leg. 373.
[11] AMA. Cuentas de Propios 1842, Leg. 392.
[12] El callejón conservado corresponde al tramo central del antiguo trazado de la calleja que, comenzando en la calle Nueva travesaba todo el cerro, de este a oeste, hasta concluir en el Llano dela Coronada
[13] AMA. Padrón de Habitantes 1861, Leg. 210.
[14] Ibidem.
[15] Ibid. 1871, Leg. 223.
[16] AMA. Padrón de Edificios y Solares 1928, Leg. 471.
[17] AMA. Acta Capitular 25 abril 1975, Leg. 150
[18] Ibidem. 25 mayo 1979, Leg. 151
[19] MAESTRE BALLESTEROS, Antonio. “Algunos datos históricos sobre el Retablo Mayor de la Parroquia de Santa María del Soterraño”. Sayones, nº VIII – octubre 2000, p. 66. Agrupación de Cofradías de Aguilar dela Frontera.





