EL CRIMEN DEL MATRIMONIO (1923)
Autor: Rafael Espino Navarro
En una sociedad en la que la violencia estaba presente en todos y cada uno de los estamentos sociales … la escuela, el hogar, el trabajo e incluso la amistad, no se libraban de su perpetua e incondicional aparición. La violencia inundaba todas y cada una de las actividades y capas sociales y era el reclamo perfecto para poner fin a disputas, reyertas, malentendidos o desavenencias familiares. Su utilización casual o no, sera en mas de una ocasión un argumento excepcional y común entre los ciudadanos que vivieron en las primeras décadas del pasado siglo.”
En la madrugada del día 1 de julio de 1923, Aguilar de la Frontera, volvería a vivir uno de esos episodios dramáticos de violencia, esta vez de violencia de genero, con resultado de un matrimonio asesinado por disparos de pistola Star.
Una tragedia familiar, ocurrida entre las paredes de su propia casa, pues solo hacia apenas un año que Don M.R.G., había contraído matrimonio con una joven y agraciada señorita. El joven matrimonio pronto comenzó a dar señales de que la relación entre ambos cónyuges no era del todo correcta, debido a los constantes disgustos y peleas entre ellos.
Este fue el motivo por el que la mujer, se decidió a llamar a su madre, que residía en Madrid capital, para que viniese a hacerles una visita y permaneciera durante algunos días en casa. La idea era plantear durante esta estancia, entre madre e hija la estrategia mas acertada para solicitar del marido el divorcio y la disolución total del fallido matrimonio.
Con ese objeto la madre, planteó a su yerno, esa misma noche la decisión de llevarse a su hija a Madrid, una temporada durante la cual esperaban se repusiera de una afección física que le planteaba algunos problemas de salud.
Ante la total y absoluta negativa del marido a este propósito, esa noche de nuevo el matrimonio volvió a discutir y a tensar aún mas la desgastada relación, muy deteriorada en los últimos días. Algo por lo demás muy frecuente que no llamó la atención, ni alertó a nadíe.
Como consecuencia de la discusión, el marido Don M.R.G., se fue de casa y salió directamente a la calle, malhumorado y lanzando gritos y maldiciones. A eso de las doce de la noche regresó de nuevo ala domicilio conyugal.
Sobre las dos de la mañana volvió algo más tranquilo. Apenas unos minutos mas tarde, unos disparos sobresaltaron a los vecinos y demás inquilinos alojados en la casa.
Los disparos y los gritos terroríficos de la madre alertaron a dos jóvenes que pasaban a esas horas de la madrugada por la calle y que rápidamente alertaron a la Guardia Civil. En poco tiempo la benemérita acudió al lugar de los echos.
A su llegada se encontraron rápidamente con un cuadro imposible de olvidar nunca, pues presenciaron un cuadro de dolor sin precedentes.
Junto a los cuerpos de cada uno de los miembros de matrimonio, había en el suelo una pistola “Star”, por lo que en un primer momento, pensaron en un posible suicidio pasional.
Sin embargo, tras las primeras pesquisas y averiguaciones, el informe de la Guardia Civil, pudo acreditar que el marido Don. M.R.G:, a su vuelta de la calle, insistió de nuevo en que su mujer no se marcharía de su casa a ningún sitio, amenazándola para que si era capaz se fuese de su casa sin su consentimiento.
Sin llegar a ningún tipo de acuerdo, la mujer manifestó su deseo irrevocable de marcharse de casa durante algún tiempo, con su madre.
El marido, en un arrebato de locura, amartillo su pistola Star, que llevaba en el bolsillo y disparó a quemarropa cinco tiros a su mujer. Esta herida mortalmente cayó al suelo aún con vida.
Posteriormente y creyéndola ya muerta, el mismo se disparó dos tiros en la cabeza, causándose herida muy graves. Ambos murieron a causa de las heridas recibidas de bala algunos días más tarde.



