Autora: Silvia Delgado Fuentes
Reventados con odio experto de verdugos y de sotanas: poco muertos.
Acribillados palmo a palmo por fusiles en jauría: poco muertos.
Masacrados sin azar en páramos ávidos de empacho y sementera: poco muertos
Poco muertos porque no pudieron llorar
los que presagiaron su destino
de pólvora y mortajas solitarias.
Porque no se muere del todo
cuando la memoria es un absurdo congelado,
cuando el tiempo espolvorea silencio
sobre las heridas letales de cuerpos abandonados
que una vez tuvieron familia.
Poco muertos porque los gritos
aún hoy parten en dos los pueblos
que mal mueren por los hijos de los hijos.
Porque es cierto, grita el olvido.
Gritan todas las cruces y las balas
que reventaron tantas vidas.
Porque no se puede pasar página,
porque el ayer rubrica con sangre los mañanas
y defeca mansamente sobre las dignidades pulcras
de los sepultados a patadas.
Poco muertos,
medio muertos,
muertos de felonía.
Poco muertos: muertos sin justicia.




