Pasmo y estupor ha sentido más de un dirigente de UPOA cuando se ha dado de bruces con la noticia reflejada en los medios de comunicación sobre la aprobación en el pasado Pleno de la Mancomunidad del Presupuesto para el año 2015, propuesta que ha sido respaldada exclusivamente por el PSOE, que gobierna la entidad supramunicipal, y por UPOA, que sin estar en ese gobierno, ni participar del mismo, ha dado su apoyo incondicional a la política hecha y por hacer de la alcaldesa de Moriles, a la sazón regidora de la Mancomunidad.
Ese estado de placidez y de complicidad con los gobiernos socialistas no es novedoso en el partido localista, ya que tiene sus antecedentes en el apoyo al gobierno socialista municipal durante los años 2012 y 2013. De nuevo vuelven a la estrategia de ser el sostén del PSOE, hecho que es totalmente legítimo, pero que sin duda muestra, una vez más, las contradicciones de quienes vociferan y critican a los demás cuando ellos actúan con las mismas tácticas políticas. Ya no solo pactan con el alcalde socialista de Aguilar, si no que, superando fronteras, también son abducidos por la alcaldesa vecina, socialista por más señas.
Además de los números, UPOA ha aprobado a Francisca Carmona, nombre de la edil morileña, algo mucho más grave, por la negación que supone del discurso político que habían vendido hasta ahora, pues la aprobación del Presupuesto conllevaba el beneplácito a la estructura de la plantilla orgánica de la Entidad. En una palabra, UPOA ha postergado al olvido con este voto la vieja soflama que repitió hasta la saciedad de “hay que acabar con los enchufados del PSOE”, convirtiéndose en el adalid de las políticas de regularización de los colocados a dedo por el propio PSOE en la Mancomunidad.



