Es muy bonito soñar. Pero más bonito es cuando nos dan la oportunidad de que nuestros sueños se cumplan. Esto mismo me ha ocurrido este domingo pasado. Pasé la década de los 70 tocando en la banda municipal de música hasta que, por motivos laborales, hacia 1980, tuve que dejarla. Ahora, 35 años después, se me ha dado la oportunidad de cumplir mi sueño de volver a tocar en una banda. Una banda de música formada por antiguos compañeros e hijos y nietos de otros músicos. Con todo ello, se ha querido rendir un merecido homenaje a tres antiguos músicos, padres de una saga de artistas, que supieron vivir y hacer vivir la música: Domingo Cosano “el Mínguez”, Rafael Cosano “Rafalito el Bamba” y Rafael Pérez “el Cartonero”. Los tres, compañeros míos de aquellos años 70.
Quiero dar las gracias a la familia Cosano por dejarme formar parte de este homenaje y también, cómo no, a mi padre, Francisco Maestre “Frasquillo el músico”, que me obligó a ir todos los días “ancá” D. Sebastián, lo siento P. Pacho pero estamos en Aguilar, con mi método Eslava, y más tarde con mi flautín, bajo el brazo, todas las tardes de lunes a viernes cuando yo lo que quería era irme a jugar al llano de la Cruz. No saqué ningún trauma de aquella obligación. Al contrario, una bendita afición que no deja de darme satisfacciones. Gracias a todos. ¡Va por tí, papá!
José Antonio Maestre Yago




