Cada día son más, porque tienen alimento de sobra, no tiene depredadores que los ataque, y porque no se toman medidas para evitarlo. Los sufren los monumentos civiles y religiosos y las viviendas particulares. El daño en muchos casos es irreparable. Los llaman las ratas volantes, pero la legislación impide atacarlos con medios eficaces que limite su reproducción. Es una plaga que invade el pueblo y que requiere que tomemos conciencia los ciudadanos y autoridades de que no podemos mirar para otro lado.

Foto Denuncia: ni una semana ha durado
Tan solo una semana después de ser inaugurada la recuperación de su trazado, tras los trabajos realizados en la reposición, uno delos dueños de las fincas lindantes al camino ha


