Estamos acostumbrados a que, en periodos electorales, el bipartidismo trate de dejar a Izquierda Unida fuera del foco mediático, vetando a nuestra organización en las televisiones o realizando debates únicamente entre PP y PSOE. Tienen miedo a debatir sobre sus programas. ¡Y de los nuestros! Llama la atención que partidos jóvenes, que abanderan un supuesto cambio, caigan en el mismo error. No se puede excluir a la tercera fuerza estatal más votada en las últimas elecciones.
En las elecciones municipales del pasado mes de mayo, los medios de comunicación públicos ya dejaron a Izquierda Unida fuera de los espacios electorales en radio y televisión. Por el bien de la pluralidad y los derechos de los ciudadanos a conocer alternativas reales de gobierno, esperamos que no se vuelva a repetir. Proponemos un debate incluyente y en televisión pública. No tengo miedo a debatir contra Iglesias, Rivera, Sánchez o Rajoy; al contrario, estoy deseándolo por salud democrática.
Hace tres semanas, hubo un debate a siete bandas entre candidatos a la Generalitat de Catalunya. Fue un sano ejemplo de pluralidad en el que la única que saldría ganando sería la ciudadanía. Otro ejemplo de políticos sin miedo fueron Barack Obama y Hillary Clinton, que realizaron 21 debates en las últimas primarias en las que se eligió al candidato demócrata. La pluralidad y el debate no debería de asustar a ningún político. Menos aún a los que dicen ser el cambio.



