Dicen que en una sola imagen se puede compendiar muchos sentimientos, y hoy lo han podido comprobar quienes han asistido a la inauguración de la glorieta situada en un enclave mítico de nuestra ciudad, como son las antiguas calles Fuentecita y Curva de San José, eje y cimiento sobre el que se eleva el blanco caserío del Barrio Bajo de Aguilar.
La alcaldesa, Carmen Flores, concejales del equipo de gobierno, directivos del Cristo de la Salud y párroco, feriantes, carnavaleros, y un nutrido grupo de vecinos, han satisfecho la curiosidad al ser los primeros en ver lo que ya se intuía bajo la lona que ocultaba el monolito levantado en homenaje a este histórico y peculiar barrio del pueblo. Todos vislumbrábamos que era un gallo (el gallo de San Miguel), santo y seña de la popular subasta del 29 de septiembre, pero pocos imaginaban la belleza de tan singular escultura, por lo que, al contemplarlo, han exclamado con asombro el beneplácito a la labor realizada.
Un monumental y hermosísimo gallo que ha avivado los sentimientos y emociones de todos los asistentes, y sobre todo, de quienes tuvieron la dicha de nacer y crecer en esta zona del pueblo. Pues, ese gallo condensa toda la historia de una tradición que se remonta a las primeras décadas del siglo XVIII, como la Feria de San Miguel, y anterior a ella la devoción al Cristo de la Salud incardinada también en las costumbres más señeras del barrio, y como no, en la desconocida historia de los garbanceros y buñoleros del Barro Bajo de Aguilar que recorrían las ferias en siglos pasados constituyendo el germen más remoto del actual gremio de feriantes.
Ha sido Antonio Cecilia Romero el artista que ha creado y dado forma al símbolo, pues, por encima del arte y destreza demostrada con su trabajo, Antonio ha instaurado una alegoría que identifica a todo el pueblo, y en ella ha sintetizado el ser y sentir del Barrio Bajo. Como bien ha afirmado el autor, esta escultura viene a embellecer el Barrio Bajo y con el Barrio Bajo se embellece todo Aguilar.








