Es de bien nacidas ser agradecidas

Carmen Zurera Maestre

Ante una mala noticia los seres humanos tienen muchas formas de reaccionar. Hay quien se hunde, quienes hacen una huida hacia delante, quienes se convierten en gurús, dando lecciones a diestra y siniestra de su reto superado…Hay gente “pa tó”.

También hay gente que no sabe lo que espera, y cuando se produce una reacción por parte de los demás, hallan un descubrimiento en cada uno de ellos o ellas.

Es lo que me ha ocurrido desde hace unos meses. Desde esta posición en la que me ha puesto la vida he descubierto que cada mensaje que recibo me ensancha el corazón, como se expanden los pulmones recibiendo el primer aliento de vida. Miro a los seres humanos en toda su variedad. No a todos, sólo a los que han decidido permanecer o aparecer en mi vida.

Me inspiran un enorme agradecimiento.

No sé si alguna vez he podido describir lo que significa el agradecimiento desde mi particular punto de vista.

Es el mayor presente que le puedes hacer a alguien. He dado las gracias muchas veces. Otras, me las han dado a mí. Y cuando se hace desde lo más profundo, visualizas el inmenso regalo que te hacen, o que haces, con solo pronunciarlas.

Va acompañado de un lenguaje no verbal que puedes descubrir en la duración de una mirada, o en la intensidad de un abrazo, o en la presión de unas manos sobre las tuyas.

Es como decir: “he escuchado y sentido lo que has compartido conmigo. Te acompaño y te respeto. He conectado contigo”.

Conectar…es como estar en la misma honda. Saber de qué estamos hablando. No juzgar. Acompañar o que te acompañen. No sentirte sola en la inmensidad de este mundo atronador.

Tal vez esta reflexión, demasiado personal, no signifique nada para mucha gente que la lea. No obstante, para mí es una necesidad.

Quiero AGRADECER en general, a la vida, en todos sus prismas. A personas concretas a las que soy incapaz de nombrar una por una. A todos mis fracasos y mis logros.

Al aire que entra en mis pulmones. A mis cuerdas vocales, porque son capaces de pronunciar ese sonido. Y a mis dedos, porque en ausencia de oídos que me escuchen, puedo escribirlo:

GRACIASSSS

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