
Martirio.
Ya se han acabado los JJOO. Durante un par de semanas hemos tenido a todas horas todo tipo de deportes en una cita que, cada 4 años, concentra a los mejores deportistas de nuestro planeta y les da la oportunidad de reinar en el Olimpo de los Dioses y pasar a la historia. Pero sólo hay un billete para cada disciplina hacia ese Olimpo tan deseado y soñado por todos y tan inalcanzable para la mayoría. Y digo un sólo billete porque en este mundo, a día de hoy, o eres el mejor o no eres nadie. Para cada especialidad, hay 3 medallas y 8 diplomas olímpicos para los 8 primeros incluidos los ganadores de medalla. Alcanzar cualquier premio de esos ya es un gran logro. El simple hecho de ir a unos Juegos significa años de sacrificio y sufrimiento. Pero no, si logras una medalla de plata o bronce se traduce en un “no ha podido ser” para los medios de comunicación. Y no digamos de un diploma, ya ni te nombran. Exactamente igual pasa con todos los deportes y campeonatos. Lo peor de todo esto es que los que juzgamos y comentamos, y sálvese el que pueda, nunca hemos ni siquiera intentado practicar algún deporte.
Pues, ¿sabéis lo que os digo?, yo levanto mi copa por todos esos deportistas que han ido a los JJOO, hayan ganado algo o no, por los que han intentado ir y no han podido. Incluso, por los que hacen deporte aun sabiendo que nunca van a ganar nada ni van a salir en la prensa, pero es que ni siquiera se van a poner en el chismoso faceboock. ¡Va por todos vosotros! ¡Salud!



