El inicio de los días de la Novena al Cristo de la Salud marca cada año la cuenta atrás en las vísperas de una de las ferias más antiguas de nuestro pueblo, convertida además en seña de identidad de un barrio y un gremio que son análogos: Barrio Bajo y feriantes. Con la última semana de septiembre llega siempre el trajín de gentes que bajan y suben de novenario, de feriantes montando puestos y cacharritos, de los cofrades preparando los altares y la subasta, y de los empleados municipales montando las luces y la artística portada que da acceso a la calle San Cristóbal.
Este año, además, el preludio a la celebración de la Feria de San Miguel se está viendo amplificado con los últimos preparativos de uno de los actos más significativos que se van a celebrar durante el fin de semana, como es la inauguración del monumento homenaje al Barrio Bajo que el Ayuntamiento está colocando en la glorieta de la “Curva de San José”.
Aunque la inauguración será el próximo domingo, a la 1 de la tarde, esta mañana se ha procedido a instalar el componente principal que adornará la rotonda y que, como se advierte en la fotografía, responde a una escultura que simboliza el elemento más popular de la tradicional subasta del 29 de septiembre, como es el gallo.






