Por favor, léase el título visualizando un anuncio de una superproducción americana que va a sentar a millones de personas delante de una pantalla a ver una película.
En los últimos tiempos, la crisis provocada por la pandemia ha hecho emerger actitudes como el negacionismo, con la que las personas que lo practican niegan la evidencia y se posicionan en un escalón por encima de los demás desde el cual pueden esparcir sus aerosoles libremente, cual orador en su púlpito. Después hemos visto especialidades de negacionismo, la más curiosa la que negaba la erupción del volcán de La Palma, negacionismo que por otra parte ha sido residual porque ya era el colmo.
El escenario actual, en el que la pandemia todavía la tenemos muy presente aunque queramos pensar que no es así, lo conforma también aspectos como el cambio climático, la crisis energética, las catástrofes naturales, el poder los mercados….Parece una de esas películas en las que se nos describe cómo será el fin del mundo ¿verdad?
Yo no soy quien para juzgar a nadie sobre la racionalidad o irracionalidad de su miedo, pero sí me permito la licencia de invitar al análisis.
Estamos debilitados. Una pandemia mundial nos ha puesto en un escenario que la mayoría de nosotros no imaginábamos. En esa debilidad surgen emociones como el miedo, la angustia, la desesperanza, la depresión…. Y eso lo saben quienes manejan los hilos de este mundo nuestro. Intentan colarse por las rendijas abiertas que deja el miedo para que éste sea aún más grande y así la dominación sea mayor.
En eso estamos. Basta con ver las noticias, todo son dramas, desgracias, malos augurios y profecías terribles de lo que está por venir. Los que manejan los hilos, los llamados “poderes fácticos” lo saben; y también saben que provocando el miedo, paralizan.
No es nada nuevo, lo hemos visto a lo largo de la historia, no hay nadie más fácil de dominar que alguien que está paralizado por el miedo.
En este contexto, aparecen los llamados preparacionistas, personas que dominadas por ese miedo inoculado, planean una huida hacia adelante para calmar su psique atormentada por toda la información que les llega. Desde luego es muy positivo tener las riendas de nuestra propia vida, lo que no es ya tan positivo es dirigir ese control con el fin de mantener a raya los miedos fabricados a la carta por quienes quieren dominar el mundo.
Veremos cómo acaba la película….
Teresa Postigo Ávila.




