Rememorando tiempos pasados, que nunca fueron mejores, esta bonita instantánea nos trae al recuerdo aquellas ferias de San Miguel de las décadas centrales del pasado siglo XX, en las que la puerta de cualquier casa de la calle San Cristóbal podía acoger una improvisada taberna, constituida en uno de los reclamos que ofrecía la popular celebración del Barrio Bajo para visitar en esos días aquella zona del pueblo, junto a la popular “subasta de gallos” y la novena al Cristo de la Salud.

Lo del dicho de “tienes más mala feria que San Miguel” no deja de ser un eufemismo que se sustancia en un pasado donde la poca entidad que alcanzaba la histórica celebración, a pesar de tener carácter oficial y organizarse por el ayuntamiento, no le permitía brillar como las otras dos -Feria Real y Feria de la Rosa- que, por su ubicación en el Barrio Alto, eran mas notorias.

Por el contrario, ese “aislamiento” quizás le ha conferido el valor identitario que siempre ha tenido para todos los que han nacido y se han criado en esta zona del casco urbano, convirtiéndola en una de las señas de identidad más definitoria del sentirse barriobajero.

Fotografía de Ángeles Calero.

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